
Hace poco, algo le pasó a mi televisor que no me permitía ver ni los canales de aire ni los de cable. No le presté mucha atención ya que no veo más que películas, deportes o alguna que otra cosa que pueda interesarme o distraerme. Tan poco me importó que para cuando me di cuenta, ya hacía un mes y medio de que no veía tele... claro, cuando finalmente decidí arreglarlo noté el porqué de mi indiferencia. Yo no sé si es un plan macabro de algún villano de historieta que pretende idiotizar al país, o si simplemente los productores ejecutivos decidieron no gastar nunca más un peso en su vida; pero cuando volví a prender mi televisión luego de un largo período sin ella, me encontré con la mismísima nada. Sentí que me estaban tomando el pelo, que lo que estaba viendo era imposible que en verdad estuviera pasando... los programas deportivos se parecen cada día más a charlas entre amigos en un asado, los de espectáculos se dedican pura y exclusivamente a generar peleas estúpidas entre putitas que no sé ni quienes son ni qué hacen ahí. Los noticieros consisten en mandar a un tarado mental a preguntarle a una madre cuyo hijo acaba de ser cruelmente masacrado: "Señora, ¿qué siente?" (parecería que no importase lo que el periodista pregunte, sino qué periodista o qué emisora llegó primero... me corrijo, no parecería, ya es evidente). Y claro, después están los colmos: Gran Hermano, por ejemplo, nos convence de que meter en una casa a veinte retardados mentales es una cosa impresionante, y hasta hay gente que se queda mirando qué es lo que hace un fulano en una casa hasta la madrugada. Realmente me indigna hasta dónde se puede explotar la estupidez de la gente. El verdadero negocio en los realities es que una vez que tienen al "ganador" de Gran Hermano, éste aparece en todas las tapas de revistas, programas de televisión, etc. Claro, adivinen quien cobra más por ser portada de Paparazzi... ¿Ricardo Darín, Diego Peretti, Nancy Dupláa... o el ganador de un reality show?. Pero la gente idiotizada, caída en la mediocridad y en la chateza, se prende horas y horas frente a su TV observando detenidamente si Juancito le toca la teta a Matilde o si Carlitos se prepara un sánguche de miga triple o doble.
Y esta moda de masticar excremento es fuerte. Mientras que muchos jóvenes talentosos, que sueñan con convertirse en Jorge Luis Borges o en Ernesto Sábato se rompen el alma estudiando letras y escribiendo lo que surge de sus almas, las editoriales nos deleitan con el libro de poesías de Belén Francese o el de la vida según Cumbio, una chica de 16 años que tiene un fotolog...
La moda flogger. Oh, la moda flogger... alguien en el mundo del espectáculo se enfermó de manera terminal y fue reemplazado por un idiota o por un vivo que dijo: "Sigamos gastando poco y haciendo rating mediante convencer a la gente que tragar diarrea está buenísimo". No encuentro otra explicación para ver todos los días en la tele largas entrevistas a chicos que están ahí por el simple hecho de tener un fotolog y peinarse raro, o en que las novelas ya no son novelas, sino remakes baratos de sitcoms norteamericanas en los que suelen resumirse 10 años de exitosas temporadas en un año y medio de cáncer de próstata.
¿Cómo se sale de ésto? Realmente estamos invadidos por esta gigantezca bola de excremento mediático por donde se lo mire, ya no se puede confiar ni en los críticos de cine, que últimamente aportan lo mismo que podría aportar un chico de 14 años que vaya al cine a comer pochoclo; y ni hablar de los idiotas que van a las butacas a hacer política, y nos quieren hacer creer que todas las producciones hollywoodenses son horribles, y una película iraní en la que la originalidad del guión gira en torno al machismo oriental mientras que el sonido se desfasa de la paupérrima imágen merece claramente un 10. Yo quiero ir al cine a divertirme, pasarla bien y a veces hasta a reflexionar, pero no a ver una toma de hora y media de un camello caminando en la arena... o sí, pero no por ser morocho le vamos a dar un 10 y por ser gringo un 2 (lo cual yo denomino 'racismo a la inversa'). Las cosas como son.
Lamentablemente creo que no hay vuelta atras en todo esto. Lo que queda es esperar a que la moda de comer mierda se termine, a que los jóvenes empiecen de una vez por todas a pensar y a que nuestra sociedad comience a ser un poquito más exigente consigo misma y con quienes están por encima de nosotros.

Bendita estupidez en la cual está metida toda mi querida generación. Cuando nuestros abuelos les dejaron el mando a nuestros padres les dijeron: "usen el mundo para mejorarlo"; ahora nuestros padres nos lo dejan diciendo: "arreglate como puedas, pendejo!".
ResponderEliminarComo artista y pensador creo q la solución está en volver al hábito de la lectura y la intelectualidad...pero metiendo una vacuna en el virus mediático. Ayer se me ocurrió la frase "la televisión es el hacker de la educación", vos la explicaste en tu monólogo perfectamente.
La solución está, solo queda intentar meterla en las cabezas de los que serán el futuro del mundo.
Nos vemos, maestro,
ABEL
hola
ResponderEliminarconocí tu blog a través del de Abel..
creo que es interesante y llevás a reflexionar, igual que él. ya tenes una lectora más ja
saludos, any.